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Opinión de Locuras Cuerdas. ·La Asamblea Informativa de Morena y la guerra de las narrativas

  • locurascuerdas1
  • 8 jun
  • 4 min de lectura

La Asamblea Informativa de Morena y la guerra de las narrativas

Por Jorge Chávez Mijares

Querido lector, por momentos, la Asamblea Informativa de Morena ayer domingo en Matamoros bajo una pertinaz lluvia, pareció menos un acto partidista y más un ejercicio de alineación política preventiva. No era casual que detrás del templete colgara aquella frase que resumía el espíritu del encuentro: “La Patria no se vende, se defiende”. Las consignas nunca aparecen por accidente. Son respuestas anticipadas a una batalla que ya se percibe en el horizonte. Y el horizonte, en este caso, tiene dos coordenadas muy claras: Washington y 2027.

El discurso de la maestra Lupita Gómez fue, esencialmente, un discurso de movilización política frente a una amenaza que Morena identifica como una ofensiva mediática y narrativa contra la Cuarta Transformación. Lo primero que llama la atención no es lo que dijo, sino lo que escogió como eje central. No habló prioritariamente de programas sociales, ni de obras públicas, ni siquiera de resultados electorales. Habló de soberanía, de guerra mediática, de desinformación, de intervención extranjera y de la necesidad de organizar al pueblo para defender un proyecto político.

Eso revela que Morena percibe que la disputa principal ya no será administrativa sino simbólica. Durante años la oposición intentó combatir a López Obrador y posteriormente a Claudia Sheinbaum mediante la crítica económica, institucional o democrática. Hoy el campo de batalla parece desplazarse hacia otro terreno mucho más delicado: la relación entre poder político y crimen organizado.

Y ahí es donde los acontecimientos recientes adquieren relevancia. Las acusaciones surgidas desde tribunales estadounidenses contra personajes vinculados a Sinaloa, las investigaciones transfronterizas y la creciente retórica norteamericana sobre narcotráfico, migración y seguridad nacional forman parte de un contexto que Morena interpreta como un posible intento de construir una narrativa internacional adversa al movimiento gobernante.

Lupita Gómez no menciona directamente esos expedientes judiciales. No necesita hacerlo. Su discurso está construido precisamente para anticiparse a ellos. Cuando habla de "guerra mediática", "mentiras", "desinformación" e "injerencia extranjera", está estableciendo un marco interpretativo para su militancia: todo ataque futuro deberá ser leído bajo esa lógica. En términos políticos, eso tiene una enorme importancia.

Porque la elección intermedia estadounidense de noviembre se aproxima. Y en Estados Unidos, históricamente, pocos temas movilizan tanto al electorado como la migración, el narcotráfico y la seguridad fronteriza. Al mismo tiempo, México se encamina hacia las elecciones intermedias de 2027. Dos calendarios electorales distintos, pero conectados por una misma frontera. En ese escenario, cada declaración judicial en Nueva York, cada nota periodística, cada informe de seguridad y cada acusación pública puede convertirse en munición política. Morena parece haber entendido eso.

Por ello el discurso de Lupita Gómez insistió una y otra vez en que la principal batalla será la comunicación. No pidió únicamente votar. Pidió comentar en redes sociales, responder críticas, replicar información casa por casa y participar activamente en la defensa digital del movimiento. Eso es significativo. Ya no se trata solamente de una estructura electoral. Se trata de una estructura narrativa. Como si Morena estuviera reconstruyendo, en versión siglo XXI, los antiguos comités de base, pero ahora armados con teléfonos celulares en lugar de volantes.

Hay otro elemento que merece atención. La fotografía política de la plaza. Ahí estuvieron con Lupita Gómez el alcalde Alberto Granados, los diputados locales Isidro Vargas, Elvia Eguía, Víctor García y Silvia Burgos y la clase morenista mas elemental, quienes recibieron la invitación para este evento casi a la media noche anterior. Figuras que representan sensibilidades distintas dentro del morenismo local. En circunstancias normales, esa coincidencia podría parecer rutinaria. No lo es. Particularmente por la presencia de Alberto Granados, cuya relación con algunas estructuras partidistas había mostrado momentos de enfriamiento político.

La imagen proyectó exactamente lo que Morena necesitaba proyectar: unidad. No una unidad sentimental. Una unidad estratégica. Porque cuando una organización percibe amenazas externas, las diferencias internas suelen pasar a segundo plano.

La política funciona muchas veces como los antiguos ejércitos: cuando aparece el enemigo en el horizonte, las disputas dentro del campamento se suspenden temporalmente. Por eso el mensaje visual fue tan importante como el mensaje verbal. Todas las tribus morenistas aparecieron en la misma fotografía. Y las fotografías, en política, suelen hablar más que los discursos.

Al rodar de los años, quizá recordemos esta asamblea no por las cifras sobre pobreza, inversión extranjera o seguridad que enumeró Lupita Gómez. Recordaremos, más bien, que en la Plaza Hidalgo comenzó a percibirse algo distinto: el inicio formal de una disputa narrativa. Una disputa donde la oposición intentará asociar a Morena con las sombras del narcotráfico y donde Morena intentará convencer a la sociedad de que esas acusaciones forman parte de una operación política nacional e internacional.

Querido y dilecto lector, la lucha ya no girará solamente alrededor de quién gobierna mejor. Girará alrededor de quién logra imponer la interpretación dominante de la realidad. Y como enseñaba Henry Kissinger en sus memorias, el poder no consiste únicamente en controlar los acontecimientos, sino en definir cómo serán comprendidos por los demás. La lona colocada detrás del templete era, en el fondo, una declaración de guerra semántica. “La Patria no se vende, se defiende”. Más que una consigna. Un marco narrativo. Y las campañas de 2027, aunque todavía parezcan lejanas, ya comenzaron a escribirse dentro de esa frase.

El tiempo hablará.

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