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Locuras Cuerdas ·La Gran Fuerza de México en La Gran Puerta de México. Por Jorge Chávez Mijares.

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La Gran Fuerza de México en La Gran Puerta de México.

Por Jorge Chávez Mijares.

Querido lector, desde tiempos inmemoriales los seres humanos construyen monumentos para recordar su pasado. Matamoros hizo algo distinto, levantó una Puerta. No una puerta cualquiera, sino una de treinta y tantos metros de altura, roja como la sangre derramada en sus guerras, abierta hacia el norte como una declaración de principios. Santiago la imaginó hace décadas y desde entonces permanece allí, vigilando el tránsito de los días, como si supiera que las ciudades fronterizas no son territorios, sino preguntas.

Y fue precisamente frente a esa enorme puerta escarlata donde, la mañana de ayer lunes 20 de julio de 2026, México decidió presentarse a sí mismo. "A continuación, iniciamos este evento presentando con orgullo a las distinguidas autoridades que nos honran con su presencia en esta mañana", anunció la maestra de ceremonias. Y entonces comenzó el desfile de nombres, como si alguien estuviera leyendo en voz alta una página de la historia contemporánea de Tamaulipas.

El doctor Américo Villarreal Anaya, Gobernador Constitucional del Estado. El General de Brigada Estado Mayor Rubén Darío Díaz Esparza, comandante interino de la Cuarta Región Militar. La Magistrada Tania Gisela Contreras López, presidenta del Supremo Tribunal y del Consejo de la Judicatura. El General Guillermo Arellano Morales, comandante de la Octava Zona Militar. El alcalde José Alberto Granados Fávila. El General de División retirado Carlos Arturo Pancardo Escudero. El General Brigadier Juan Carlos Hernández García. El General Brigadier Jesús Adolfo Amparán Hernández. El Contraalmirante Víctor Manuel Salas Hernández. El Coronel Óscar Augusto Flores de la Cruz. La senadora Olga Patricia Sosa Ruiz. El Secretario General de Gobierno, Héctor Joel Villegas González. El Secretario del Ayuntamiento, Cuauhtémoc Manuel Perusquía Ramírez.

También, muy significativo por el momento presente, estaba presentes la cónsul general de los Estados Unidos en Matamoros, Mary Virginia Hantsch; los diputado locales Isidro Jesús Vargas Hernández y el doctor Víctor Manuel García Fuentes; integrantes de la Mesa de Paz y Seguridad, líderes empresariales, medios de comunicación y cientos de ciudadanos que acudieron para ver algo que Matamoros jamás había visto: la llegada de "La Gran Fuerza de México". Después aparecieron los símbolos. La escolta, la banda de guerra. Una sección del Octavo Regimiento de Caballería. elementos de la Guardia Nacional, Fuerzas Especiales, Paracaidistas, Policía Militar, Siete vehículos tácticos RAM, Sancat y Oselot, tres binomios equinos y cinco canófilos. Siempre me ha parecido que el ceremonial militar tiene una virtud, convierte el orden en una forma de arte.

Bajo un sol despiadado, la trompeta rompió el murmullo de la mañana. El Himno Nacional comenzó a elevarse entre las ramas de los árboles del Parque Olímpico y por un instante ocurrió algo que solamente sucede en las ciudades fronterizas, México dejó de ver hacia el norte y volvió la vista hacia sí mismo. El primero en tomar la palabra fue el alcalde Alberto Granados. Su discurso apenas duró un par de minutos, pero tenía la sencillez de las frases destinadas a permanecer. Dijo que era un día histórico porque, por primera vez, Matamoros recibía la exposición militar "La Gran Fuerza de México". Agradeció al gobernador Américo Villarreal por hacer posible el evento y recordó que cada visita del mandatario suele venir acompañada de buenas noticias para la ciudad. Finalmente, hizo algo que los matamorenses saben hacer mejor que nadie: presentó a su tierra con todos sus títulos. Heroica. Invicta. Leal. Sin embargo, detrás de esas palabras había otra lectura.

El alcalde no estaba dando solamente la bienvenida a una exposición. Estaba recordando que Matamoros cumple doscientos años llevando el nombre de Mariano Matamoros y que la ciudad continúa entendiendo la frontera no como un límite, sino como una responsabilidad histórica.

Después vino el discurso que probablemente sorprendió más a los asistentes. El General Rubén Darío Díaz Esparza habló como hablan los hombres que conocen el peso de la memoria. Recordó que "La Gran Fuerza de México" nació en 2011 como una iniciativa de la Secretaría de la Defensa Nacional para acercar a las Fuerzas Armadas con la sociedad. Lo que comenzó como una pequeña exhibición en el Heroico Colegio Militar terminó convirtiéndose en un proyecto itinerante que ha permitido a millones de mexicanos conocer el rostro humano de sus soldados.

Sesudo lector, entonces ocurrió algo inesperado. El General dejó de hablar de la exposición y comenzó a hablar de Matamoros. Recordó que en 1826 el Congreso de Tamaulipas otorgó a la ciudad el nombre de Mariano Matamoros. Que en 1851 recibió los títulos de Heroica, Invicta y Leal. Y que esos títulos no son una cortesía histórica, sino la evidencia de una ciudad que defendió la soberanía nacional con la misma determinación con la que hoy observa el Río Bravo cada mañana. No es poca cosa que un General de la República dedique el corazón de su discurso al Bicentenario de Matamoros.

Porque, en el fondo, estaba diciendo algo más profundo, que las Fuerzas Armadas reconocen a Matamoros como uno de los lugares donde la historia nacional todavía puede tocarse con las manos. "200 años de historia no sólo se conmemoran, se honran con unidad, con memoria y con el firme compromiso de seguir construyendo el México que nuestros héroes imaginaron", dijo antes de concluir. Gracias General Rubén Diaz porque hay frases que se escuchan y hay frases que se quedan a vivir en una ciudad.

Finalmente, tomó la palabra el gobernador Américo Villarreal Anaya. Su intervención fue distinta. Mientras el alcalde habló de hospitalidad y el General habló de memoria, el Gobernador habló del futuro. Recordó que Tamaulipas vive un momento estratégico impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, infraestructura, conectividad, logística, modernización aduanera y portuaria, proyectos hidráulicos y programas sociales. Habló de una región fronteriza donde vive más de la mitad de los tamaulipecos y que representa una de las principales fortalezas económicas del país.

Pero quizá la parte más importante de su mensaje fue otra. El gobernador entendió que “La Gran Fuerza de México” no es únicamente una exhibición de vehículos blindados, aeronaves o equipo táctico, sino una conversación entre generaciones. Agradeció, sin mencionarlo por su nombre, al secretario de la Defensa Nacional, General de División Ricardo Trevilla Trejo, por la gentileza y deferencia de llevar esta exposición a Matamoros. Asimismo, invitó a niñas, niños y jóvenes a recorrerla y descubrir en ella una experiencia formativa y vivencial. La muestra permanecerá abierta hasta el 17 de agosto de 2026.

En otras palabras, propuso algo que pocos habían advertido: que la exposición no solamente muestre lo que hacen las Fuerzas Armadas, sino que inspire a quienes algún día podrían integrarse a ellas. En una época donde los jóvenes viven rodeados de pantallas, México decidió llevarles caballos, paracaidistas, binomios caninos y soldados de carne y hueso.

Y entonces vino el corte del listón. Allí estaban Américo Villarreal, Alberto Granados, Rubén Darío Díaz Esparza, Guillermo Arellano Morales, Jesús Adolfo Amparán Hernández y el resto de los mandos militares, sonriendo bajo la sombra de una enorme carpa donde se leía: "Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. Bienvenidos". Detrás de ellos aparecían las figuras caricaturizadas de soldados y guardias nacionales, como si la patria hubiera decidido, por una mañana, permitirse también un poco de ternura. Es una fotografía extraordinaria. Porque en el mismo encuadre convivían el poder civil, el poder militar y la infancia.

Al terminar la ceremonia, los caballos regresaron lentamente a sus posiciones. Los vehículos tácticos quedaron en exhibición. Los niños comenzaron a recorrer los módulos interactivos. Y la gran puerta roja siguió allí, inmóvil, observándolo todo. Quizá porque las puertas entienden algo que los hombres solemos olvidar. Que fueron hechas para permanecer abiertas. Y mientras el sol descendía sobre el Parque Olímpico, pensé que el General tenía razón. Doscientos años no se celebran todos los días.

Querido y dilecto lector, tal vez por eso la Secretaría de la Defensa Nacional eligió este lugar para instalar "La Gran Fuerza de México". Porque existen ciudades que aparecen en los mapas y existen ciudades que terminan formando parte de la identidad de una nación. Matamoros pertenece a las segundas. Y este lunes, durante algunas horas, México entero atravesó su gran puerta para recordárselo. Hay que asistir a esta exposición.

El tiempo hablará.

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