Locuras Cuerdas ·El espejo del 2027: Los perfiles de la 4T para Tamaulipas 2028. Por Jorge Chávez Mijares.
El espejo del 2027: Los perfiles de la 4T para Tamaulipas 2028.
Por Jorge Chávez Mijares.

Querido lector, la sucesión tamaulipeca de 2028 todavía no comienza formalmente, pero sería ingenuo suponer que sus protagonistas permanecen inmóviles esperando el silbatazo. En política, mucho antes de que se abra la puerta ya hay quienes caminan por el pasillo. La mejor manera de entender lo que podría venir no consiste en preguntar quién será candidato, faltan dos años y hacerlo sería convertir análisis en adivinación, sino observar lo que Morena y sus aliados acaban de hacer en los 17 estados que renovarán gubernatura en 2027. Ahí dejaron algunas pistas interesantes.
La 4T escogió senadores, alcaldes, exalcaldes, antiguos funcionarios estatales y federales y hasta personajes procedentes de otras historias partidistas. Están Nora Ruvalcaba, Julieta Ramírez, Beatriz Mojica, Imelda Castro, Ana Lilia Rivera, Cruz Pérez Cuéllar, Pablo Gutiérrez Lazarus, Carlos Torres Piña, Santiago Nieto y Clara Luz Flores, entre otros. Las coordinaciones los colocan a todos ellos al frente del trabajo político y territorial, aunque formalmente la candidatura pertenece a una etapa posterior. Es decir, no existe un molde. Y eso vuelve particularmente interesante observar a Tamaulipas. Porque aquí también hay senadores, alcaldes, funcionarios, estructuras regionales y personajes que llegaron a la 4T después de haber recorrido otros caminos políticos.
Empecemos por Olga Sosa Ruiz. Su perfil encuentra correspondencia inmediata con varios de los seleccionados en 2027, es senadora, tiene experiencia legislativa, pasó por el gobierno estatal y mantiene presencia territorial. Las mediciones privadas difundidas este año la han colocado dentro del grupo de figuras mencionadas en la conversación sucesoria, aunque esas encuestas no constituyen el proceso oficial de Morena ni permiten anticipar su desenlace.
Después aparece José Ramón Gómez Leal. JR posee indiscutiblemente algo que no se obtiene con nombramiento, kilómetros. Fue delegado de los programas federales y hoy es senador. Conoce los municipios, ha participado anteriormente en procesos electorales y su cargo actual le proporciona una cancha estatal. Una columna política publicada apenas ayer coloca precisamente a Gómez Leal, Olga Sosa y Maki Ortiz entre quienes disponen del Senado como plataforma para mantener presencia en todo Tamaulipas.
Luego viene Carmen Lilia Canturosas. Aquí el espejo nacional resulta especialmente interesante. Morena acaba de escoger en Chihuahua a Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez; en Campeche a Pablo Gutiérrez Lazarus, alcalde de Ciudad del Carmen; y en Colima a Rosa María Bayardo, exalcaldesa de Manzanillo. Por tanto, el modelo alcalde con territorio propio existe. Carmen Lilia gobierna Nuevo Laredo por segundo periodo y posee detrás una estructura política fronteriza. Su dificultad hacia 2028 es distinta, deberá encontrar la manera de convertir una presencia fuertemente asentada en Nuevo Laredo en exposición estatal. Precisamente por eso ya existe discusión pública sobre cuál podría ser su siguiente escaparate político cuando concluya su etapa municipal.
Pero entonces aparece una pieza distinta. Carlos Irán Ramírez González. El secretario de Finanzas no posee el recorrido electoral de los anteriores. Su plataforma está dentro del gobierno de Américo Villarreal. Y por eso vale la pena observarlo. Porque entre los seleccionados para 2027 también existen antecedentes de funcionarios estatales que posteriormente construyeron otras plataformas: Eugenio Segura fue secretario de Finanzas de Quintana Roo antes de llegar al Senado; Carlos Torres Piña fue secretario de Gobierno de Michoacán antes de convertirse en fiscal; Rosa María Bayardo había sido secretaria de Desarrollo Económico de Colima antes de llegar a la alcaldía.
Carlos Irán pertenece, por ahora, al perfil gubernamental-administrativo. Eso no significa que sea aspirante ni permite atribuir al gobernador una preferencia que públicamente no ha expresado. Significa simplemente que su trayectoria cabe dentro de uno de los modelos que observamos en las asignaciones de coordinadores de la defensa de la 4T.
Y entonces llegamos a Reynosa. Aquí debo detenerme porque originalmente analizaba solamente hacia el interior de Morena y eso dejaba fuera una pieza que, examinados los perfiles nacionales, sí pertenece a la ecuación de la 4T. Maki Ortiz. Maki no solamente cabe en el perfil. Cabe por varios lados. Fue diputada federal, senadora, subsecretaria federal de Salud, dos veces alcaldesa de Reynosa y actualmente vuelve a ocupar un escaño en el Senado, ahora por el Partido Verde. Abandonó el PAN en 2021 y hoy forma parte de uno de los partidos aliados del oficialismo.
¿Puede un personaje procedente de otro partido convertirse en coordinador de la 4T? La respuesta factual está en la lista de 2027. Clara Luz Flores, seleccionada en Nuevo León, tuvo una larga trayectoria en el PRI antes de convertirse en candidata de Morena; Santiago Nieto construyó su carrera fundamentalmente desde responsabilidades institucionales; y el propio proceso de la coalición permitió que PT y PVEM propusieran cuadros. De hecho, el Verde obtuvo coordinaciones dentro del proceso, como ocurrió en Baja California Sur y Nayarit.
Por eso Maki no puede analizarse solamente preguntando si es morenista. La pregunta correcta es si pertenece al ecosistema electoral de la 4T. Y actualmente pertenece. Más aún, hace apenas unas semanas declaró públicamente que mantiene abierta su aspiración para 2028 y que estaría dispuesta a someterse nuevamente a una encuesta, dentro de una eventual coordinación entre PVEM, Morena y PT. Maki sí ha reconocido públicamente su interés. Y carga otra carta importante: Reynosa.
Ahí entra Carlos Peña Ortiz. El alcalde tampoco puede quedar fuera si nuestro propósito es estudiar perfiles y no fabricar una lista cerrada de aspirantes. Carlos Peña sucedió a Maki Ortiz en la presidencia municipal y fue reelecto en 2024 bajo la coalición Morena-PT-PVEM. Es decir, cumple precisamente uno de los patrones que acabamos de observar nacionalmente, alcalde de una ciudad políticamente relevante, con experiencia electoral y estructura municipal propia.
Morena acaba de ofrecer una señal particularmente significativa en San Luis Potosí: rechazó una candidatura que fue considerada problemática por el componente familiar y terminó designando a Elí César Cervantes mientras Morena decidió competir sin aliados en ese estado. No estoy equiparando situaciones ni anticipando que una regla vaya a aplicarse de igual manera en Tamaulipas. Sería incorrecto. Señalo únicamente que los vínculos familiares dentro de los proyectos sucesorios forman parte de las variables que las dirigencias nacionales están considerando.
Así que nuestra fotografía tamaulipeca queda ahora bastante más completa. Olga Sosa representa el Senado, experiencia administrativa y presencia estatal. José Ramón Gómez Leal, Senado, programas sociales y territorio. Carmen Lilia Canturosas, Nuevo Laredo, gobierno municipal y estructura fronteriza. Carlos Irán Ramírez, gabinete estatal, administración y cercanía institucional con el proyecto gubernamental. Maki Ortiz, Senado, experiencia ejecutiva y legislativa, estructura política y una ruta propia desde el Partido Verde. Carlos Peña Ortiz, Reynosa, gobierno municipal, reelección y continuidad de esa estructura territorial.
Si algo enseñaron las designaciones de 2027 es que la 4T puede escoger perfiles muy diferentes siempre que logren llegar competitivos al momento de la definición. Incluso los aliados cuentan. En el proceso de 2027 participaron aspirantes de Morena, PT y PVEM, y la coalición abrió espacios para propuestas de esos partidos.
Falta por considerar todavía otras variables como la paridad, las alianzas nacionales, la encuesta y el calendario, porque dos años alcanzan para construir una candidatura, pero también para destruirla. Por eso, sesudo lector, yo no buscaría todavía al elegido. Buscaría los movimientos.
Si Carlos Irán comienza a abandonar progresivamente los asuntos exclusivamente financieros para aparecer en escenarios políticos estatales, será un dato. Si Carmen Lilia consigue ampliar su presencia fuera de Nuevo Laredo, será otro. Si Olga y JR intensifican territorio, habrá que anotarlo y si Maki y Carlos Peña comienzan a separar sus rutas, una desde el Senado y el Verde, el otro desde Reynosa y Morena, entonces tendremos delante un movimiento todavía más interesante.
Querido y dilecto lector, en algún momento todos tendrán que llegar al mismo embudo. Y entonces importará cuántos municipios conocen, cuánto territorio recorrió, qué estructura construyeron, qué partido los respalda, qué dicen las encuestas y cómo quedó acomodada la paridad nacional. Hasta entonces ninguno tiene la corona.
El tiempo hablará.




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