Opinión de Monica Deiterman ·MOTIVOS Y DECISIONES Por: Monica Deiterman. 28 de mayo del 2026.
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- 30 may
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MOTIVOS Y DECISIONES
Por: Monica Deiterman
28 de mayo del 2026
La política del carisma

Algo ha cambiando en la política y todos lo estamos viviendo.
Falta mucho para que las campañas comiencen oficialmente, pero el posicionamiento ya empezó desde hace tiempo.
Y no comenzó en las plazas públicas ni en los discursos tradicionales. Eso ya paso de moda. Comenzó en Facebook, TikTok, Instagram, en los reels, en las transmisiones en vivo y en esa necesidad moderna de permanecer visible todo el tiempo.
Hoy los alcaldes no solamente gobiernan ciudades. También gobiernan las redes sociales.
Y eso ha cambiado completamente las reglas del juego político.
Antes bastaba una estructura fuerte, un partido sólido y aparecer en medios tradicionales.
Ahora no. Ahora el ciudadano quiere sentir que conoce a quien gobierna. Quiere verlo caminar, improvisar, reaccionar, equivocarse, sonreír, molestarse y hasta hacer el ridículo de vez en cuando, porque eso también genera conexión humana.
Sí, la política se volvió profundamente emocional.
Por eso algunos personajes comienzan a posicionarse más rápido que otros.
Carlos Peña Ortiz mantiene presencia constante en Reynosa.
Beto Granados proyecta energía y movimiento en Matamoros.
Lalo Gattás ha encontrado fortaleza en la cercanía territorial con la ciudadanía victorense.
Miguel Angel Almaraz Maldonado contagiando su entusiasmo en el diario servir.
Carmen Lilia Canturosasmantiene una narrativa sólida en Nuevo Laredo.
Y mientras tanto, desde Nuevo León, donde fue cuna de esta nueva manera de hacer política, Mariana Rodríguez demostró antes que muchos que una historia de Instagram puede tener más impacto político que un boletín perfectamente redactado.
Y aunque algunos todavía se burlen de eso, sería un error minimizarlo.
Porque la gente ya no conecta únicamente con propuestas. Conecta con sensaciones.
con la simple idea de que “ese sí me cae bien”.
Suena superficial… pero no lo es tanto.
Desde la psicología política esto tiene bastante lógica. El ciudadano moderno vive saturado de información, cansado de conflictos, preocupado por la economía, inseguro sobre el futuro y profundamente desconfiado de muchas instituciones.
La política dejó de ser únicamente ideológica. Ahora también funciona como fenómeno emocional, digital y social.
Y entonces,
¿Cómo se fabrica el carisma?
Porque esa parece ser la obsesión de la política moderna.
Muchos creen que el carisma se aprende frente a una cámara, con asesores, marketing y frases cuidadosamente preparadas. Y sí, una parte puede entrenarse. La voz, la postura, la imagen y hasta las pausas pueden practicarse.
Pero el carisma auténtico suele venir de otro lugar mucho más difícil de fingir: el conocimiento de uno mismo.
Nadie puede conectar verdaderamente con los demás sin haber aprendido primero a tocar su propia conciencia.
Y ahí es donde esta conversación deja de ser solamente política para convertirse también en algo profundamente humano.
Porque muchas veces la política enseña a construir personajes… pero no necesariamente personas emocionalmente conscientes de quiénes son realmente.
Se trabaja la imagen pública, pero pocas veces el interior de quien va a sostener toda esa presión, críticas, poder, exposición y agotamiento emocional.
Y tarde o temprano eso termina saliendo. Dice el dicho “quieres conocer a alguien? Dale poder”.
Deberían considerar la asesoría psicológica como una estrategia ya que es una necesidad básica de salud emocional. Sin pretender excusarse en el desgaste físico y mental del poder, ya que puede ser brutal.
La presión constante, la necesidad de aprobación pública, el miedo al rechazo, la exposición diaria y las críticas permanentes terminan afectando incluso a los perfiles más fuertes.
Porque el poder no elimina inseguridades humanas. Muchas veces las amplifica.
Y quizá ahí está parte del problema actual.
La ambición de algunos termina con la ilusión comunitaria de bienestar, se equivocan en pensar que no pasa nada y que con darles pan y circo como en la vieja Roma seguirá funcionando el sistema.
Si las figuras públicas buscaran crecer como seres humanos y no solamente como marcas políticas, tendríamos campañas menos vacías, menos agresivas y mucho más cercanas al verdadero bien común.
Aunque claro… eso requeriría algo más complicado que ganar una elección.
Requeriría tener el valor de conocerse así mismo de verdad.
Lo más palpable y aunque nos moleste aceptarlo, la política solo sea un espejo imperfecto de lo que somos como sociedad.
Y así son los motivos que generan nuestras decisiones...
Sus comentarios y opiniones...
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