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Opinión de Locuras Cuerdas. ·Tampico, capital financiera de México por un día. Por Jorge Chávez Mijares

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Opinión de Locuras Cuerdas

Tampico, capital financiera de México por un día.

Por Jorge Chávez Mijares

Querido lector, existen reuniones que nacen rodeadas de reflectores. Las anuncian con conferencias de prensa, despliegan espectaculares, convocan a las cámaras de televisión y dejan tras de sí una estela de declaraciones políticas. Hay otras, en cambio, que transcurren casi en silencio. No producen consignas, no generan aplausos y difícilmente ocupan las conversaciones de café. Sin embargo, suelen influir mucho más en la vida cotidiana de millones de personas.

La tricentésima septuagésima (CCCLXX) Reunión de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales pertenece precisamente a esa segunda categoría. Este jueves 25 de junio, mientras la mayoría de los habitantes de Tampico continúe con la rutina de cualquier día laboral, el Hotel Hotsson, sobre la avenida Miguel Hidalgo, dejará de ser únicamente un elegante recinto de hospedaje para convertirse, por unas horas, en una de las salas de máquinas donde se afina el funcionamiento financiero del país.

Estuve este miércoles en el hotel y desde el exterior, el edificio mantiene esa arquitectura sobria que parece preferir la discreción antes que el protagonismo. La luz se refleja sobre sus muros claros, las palmeras acompañan la entrada principal y el incesante tránsito de la avenida apenas deja imaginar lo que ocurrirá puertas adentro. Al cruzar el vestíbulo aparece la primera sorpresa. Antes de los registros, de las acreditaciones y de las carpetas de trabajo, recibe a los visitantes un escaparate color guinda que lleva una frase sencilla pero poderosa: "Tamaulipas, Seguro te enamora".

No es un simple módulo promocional, es una declaración de intenciones. Botellas de vino elaboradas en tierras tamaulipecas, productos regionales, artesanías, textiles y sabores locales parecen recordarles a quienes llegan desde los treinta y dos estados del país que las finanzas públicas no existen en el vacío. Al final de cuentas, detrás de cada cifra hay una región, una cultura y millones de personas que esperan que los recursos públicos se administren con inteligencia.

Pocos ciudadanos saben siquiera que existe la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales. Y, sin embargo, desde hace más de cuatro décadas desempeña uno de los papeles más importantes dentro del federalismo mexicano.

Su historia comenzó a tomar forma después de las grandes Convenciones Nacionales Fiscales del siglo pasado, cuando México comprendió que la Federación y los estados necesitaban dejar atrás un sistema tributario fragmentado para construir reglas comunes. Aquellos trabajos desembocaron en la Ley de Coordinación Fiscal de 1978 y, dos años después, con la entrada en operación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, nació formalmente este organismo permanente encargado de mantener el diálogo técnico entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y las entidades federativas.

No se trata de una comisión política, es una comisión de ingeniería financiera. Aquí no se discuten campañas electorales ni se construyen candidaturas. Aquí se revisan fórmulas de distribución de participaciones federales, mecanismos de recaudación, disciplina hacendaria, coordinación fiscal, ingresos públicos, deuda, modernización administrativa y, en términos sencillos, la manera en que el dinero público llega desde la Federación hasta los estados y municipios.

Sesudo lector, en buena medida, aquí se cocina una parte importante del presupuesto que más tarde terminará convertido en carreteras, hospitales, escuelas, programas sociales, sistemas de agua potable o patrullas municipales. Por eso la reunión que celebrará Tamaulipas tiene un significado que rebasa el protocolo. La última ocasión en que nuestra entidad fue sede de un encuentro de esta naturaleza ocurrió durante el gobierno de Tomás Yarrington Ruvalcaba. Han transcurrido más de dos décadas desde entonces.

Hoy, el escenario vuelve a repetirse, aunque bajo circunstancias distintas. Será durante la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya cuando Tamaulipas reciba nuevamente a los responsables de conducir las finanzas públicas del país, teniendo como anfitrión al actual secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González, quien encabezará los trabajos organizativos de este encuentro nacional y a quien tuve la oportunidad de saludar en el hotel sede.

No es un detalle menor. Que la Comisión Permanente haya elegido nuevamente a Tamaulipas como sede representa también un mensaje de confianza institucional hacia la entidad y hacia la estabilidad financiera que hoy proyecta. Durante la jornada estarán presentes las y los secretarios de Finanzas de las treinta y dos entidades federativas, así como algunos de los funcionarios hacendarios más importantes del Gobierno de México.

Asistirá el maestro Fernando Renoir Baca Rivera, titular de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas de la Secretaría de Hacienda; el licenciado Roberto Carlos Fernández González, tesorero de la Federación; el maestro Héctor Santana Suárez, titular de la Unidad de Seguros, Pensiones y Seguridad Social; el licenciado Víctor Daniel Nájera Cortés, titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Agencia Nacional de Aduanas de México; el maestro Erick Jiménez Reyes, administrador general de Auditoría de Comercio Exterior del SAT; y el maestro en Derecho Alfonso Damián Peralta, titular de la Unidad de Auditoría Especializada a Entidades Federativas de la Auditoría Superior de la Federación.

Visto así, el salón de reuniones del Hotsson Tampico reunirá buena parte del cerebro financiero del país. Y quizá ahí radique la paradoja más interesante. Mientras millones de mexicanos jamás escucharán hablar de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, las decisiones, acuerdos y diagnósticos que ahí se compartan terminarán influyendo, tarde o temprano, en la vida de todos. Porque el federalismo también tiene su cocina. No huele a pólvora electoral ni a discursos incendiarios. Huele a café recién servido, a carpetas llenas de estadísticas, a hojas de cálculo, a fórmulas fiscales y a largas conversaciones donde cada decimal puede representar millones de pesos para una entidad federativa.

Querido y dilecto lector, tal vez por eso estas reuniones casi nunca ocupan las primeras planas y quizá precisamente por eso son tan importantes. Porque mientras la política suele conquistar los micrófonos, son las finanzas públicas las que, silenciosamente, terminan escribiendo buena parte de la historia cotidiana de un país.

El tiempo hablará.

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