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Opinión de Locuras Cuerdas ·Cuando la oscuridad llega a la política. Por Jorge Chávez Mijares.

  • locurascuerdas1
  • 19 jun
  • 4 min de lectura

Opinión de Locuras Cuerdas


Cuando la oscuridad llega a la política.

Por Jorge Chávez Mijares.

Querido lector, los problemas públicos tienen una extraña manera de evolucionar. Al principio son apenas una molestia, una interrupción temporal, un contratiempo que la gente supone será corregido en cuestión de horas. Después pasan los días, luego las semanas y poco a poco aquello que parecía un incidente técnico comienza a transformarse en algo distinto, una preocupación colectiva. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en diversas colonias de Matamoros.

Las fallas recurrentes en el suministro eléctrico han dejado de ser un asunto exclusivo de la Comisión Federal de Electricidad para convertirse en una preocupación compartida por miles de familias que habitan sectores como Las Brisas, Rinconada Las Brisas, Palmares de Las Brisas, Los Palmares y Jardines de San Felipe. La solicitud presentada por Movimiento Ciudadano ante la Gerencia Divisional Golfo Norte de la CFE, recibida oficialmente el 18 de junio en Monterrey, permite observar con claridad esa transición.

El documento no fue construido alrededor de una discusión ideológica. No habla de campañas electorales, ni de reformas constitucionales, ni de disputas partidistas. Habla de algo mucho más elemental, familias que, según la propia solicitud, han enfrentado interrupciones recurrentes del suministro eléctrico durante más de un mes y que en algunos casos habrían permanecido hasta treinta horas consecutivas sin energía.

Cuando una situación de esta naturaleza alcanza ese nivel de persistencia, la intervención política deja de ser extraordinaria para convertirse en una consecuencia natural. Porque la política, en esencia, existe para canalizar demandas sociales.

La fotografía tomada frente a las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad en Monterrey muestra al dirigente estatal de Movimiento Ciudadano en Tamaulipas, Roberto Lee, acompañado de integrantes de su equipo, sosteniendo precisamente el documento mediante el cual solicita una atención urgente y una solución definitiva al problema. La imagen tiene una carga simbólica interesante. No muestra una protesta multitudinaria. No muestra bloqueos. No muestra confrontaciones. Muestra algo más sencillo, un intento de trasladar una inconformidad ciudadana desde las calles de Matamoros hasta los escritorios donde se toman decisiones dentro de la estructura de la CFE.

En el fondo, eso es lo que hacen los partidos políticos cuando funcionan correctamente: servir de puente entre una preocupación social y una institución pública. El documento describe una realidad que cualquier habitante del noreste mexicano entiende perfectamente. Las altas temperaturas no convierten un apagón en una simple incomodidad. Lo convierten en un problema de salud, bienestar y seguridad.

Detrás de cada interrupción del servicio existen adultos mayores, menores de edad, personas con padecimientos médicos, medicamentos que requieren refrigeración, aparatos indispensables para ciertos tratamientos y familias que intentan desarrollar una vida normal en condiciones que dejan de ser normales. Por ello resulta lógico que el asunto haya comenzado a escalar institucionalmente.

No es casualidad que la solicitud enviada por Movimiento Ciudadano incluyera copias dirigidas a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor, al subdirector de Distribución Gustavo García Huirache, a la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, y al superintendente de la CFE en Matamoros, Pedro Contreras Galindo.

La amplitud de los destinatarios revela que quienes promovieron el documento buscan que el problema sea observado desde distintos niveles de responsabilidad institucional. En este contexto también vale la pena detenerse en la figura del ingeniero Pedro Contreras Galindo.

Hace poco más de un día algunos periodistas en presidencia municipal, después de una reunión con el alcalde Alberto Granados buscaron conocer la postura de la CFE respecto a las fallas eléctricas. La respuesta del funcionario fue que no estaba autorizado para emitir declaraciones por no ser el vocero oficial. La reacción generó cuestionamientos entre algunos ciudadanos, pero conviene analizarla con objetividad.

En organismos de gran tamaño como la Comisión Federal de Electricidad es frecuente que las declaraciones públicas se concentren en áreas específicas de comunicación institucional. Ello no necesariamente implica indiferencia ni falta de trabajo operativo. Muchas veces significa simplemente que la responsabilidad de resolver un problema y la responsabilidad de comunicarlo recaen en personas distintas.

Sin embargo, también es cierto que cuando los ciudadanos viven semanas de incertidumbre, el silencio institucional suele interpretarse como ausencia de respuestas. Y ahí aparece nuevamente la política. No porque los partidos tengan la capacidad de reparar transformadores. No porque puedan sustituir a los ingenieros. Sino porque ocupan el espacio que inevitablemente se abre cuando una demanda ciudadana busca ser escuchada.

La solicitud presentada por Movimiento Ciudadano puede entenderse precisamente desde esa lógica. No como el origen del problema. No como la solución definitiva. Sino como una manifestación política de un malestar social que ya existía mucho antes de que el oficio fuera redactado.

Al final del día, los habitantes de las colonias afectadas probablemente no estén interesados en quién obtiene crédito político por las gestiones realizadas. Lo que esperan es algo mucho más sencillo. Que la próxima vez que enciendan el interruptor, la luz siga ahí. Porque cuando la electricidad falla durante semanas, la oscuridad deja de ser un problema técnico y comienza a convertirse en un asunto público y político.

El tiempo hablará.

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