Martín Sifuentes Online ·ALCALDE Y CABILDO DE MATAMOROS, ¿QUIEREN PASAR A LA HISTORIA?..
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ALCALDE Y CABILDO DE MATAMOROS, ¿QUIEREN PASAR A LA HISTORIA?

Decidí esperarme un par de días antes de escribir sobre este tema, porque me di cuenta que al calor de los acontecimientos, se estaba dando paso a la nada positiva polarización. Unos exculpando a la presidencia municipal de la tragedia, y otros queriéndoselas cargar.
En realidad esto va más allá de señalar culpables, de defender o atacar.
No se nos olvide que en medio de esto, hay una dolorosa desgracia que ha enlutado a familias matamorenses, y esto es tan sensible que nunca debería usarse políticamente.
Cuando hablo de la peligrosa polarización que derivó de la tragedia, me refiero a ociosas esas voces defensivas que de inmediato aparecieron aclarando apresuradamente que las víctimas no eran voluntarios, sino empleados formales.
Convertir esas muertes en un debate semántico, es una forma de evasión. No importa si eran voluntarios o empleados: Eran personas, eran trabajadores expuestos a riesgos extremos sin protección real. Simplemente .
También considero que es irresponsable hablar de negligencia, o señalar a la autoridad municipal como el causante de la desgracia. Ello tampoco conduce a nada, solo deja ver un malsano golpeteo.
Argumentos en un sentido u otro, evaden totalmente el fondo del problema. Aquí de lo que se trata verdaderamente es de prevenir futuras muertes y mejorar las condiciones del cuerpo de bomberos. Eso es todo.
Por eso, hay hablar de esto, desde un ángulo totalmente imparcial.
Porque más allá del estatus administrativo de los fallecidos, la realidad es contundente: Ellos, como muchos bomberos en México , en Tamaulipas, en Matamoros, trabajan con salarios bajos, sin prestaciones dignas, sin seguros de vida, y enfrentando incendios, explosiones y rescates con equipo insuficiente o deteriorado.
Cada salida representa una apuesta contra la muerte. Y demasiadas veces, la pierden.
El intento de unos de justificar la tragedia y de otros de querer encontrar culpables, no solo resulta estéril, sino profundamente insensible frente al dolor que deja.
Tres familias hoy están rotas. Hijos, parejas, padres y madres no recibirán más que condolencias, homenajes póstumos y discursos que no reparan la ausencia ni garantizan que esto no vuelva a ocurrir.
Aquí lo verdaderamente doloroso no es el debate sobre si hubo negligencia, si fue bueno o no suspender el baile de “Pesado”, ni tampoco la defensa institucional emprendida por otros. Lo que hace arder el alma, es la muerte de tres trabajadores que salieron a cumplir su labor y no regresaron a casa.
Lo peor que está pasando, es la normalización del riesgo extremo sin respaldo, sin protección real y sin reconocimiento efectivo. Eso no es justo. No es justo para los bomberos que se quedan, y que seguramente tienen miedo, aunque no lo digan.
No perdamos tiempo.
Hablemos ( de eso si hablemos, y mucho) de lo que debemos hacer a partir de hoy con nuestros bomberos, y terminar con el maltrato histórico que han recibido desde hace muchísimas administraciones y muchísimos gobiernos, que los han ignorado y solo voltearon a verlos cuando los necesitaron para alguna emergencia.
Hablemos de lo que se hará desde ahora para que sus condiciones laborales mejoren, para que reciban TODOS un salario digno, para que ya no exista la cómoda e ilegal figura de “voluntario” , para que todo el heroico cuerpo forme parte de la nómina municipal con número de empleado y dejen de estar en el más bajo nivel escaláfonario.
Hablemos de que necesitamos hacer para cambiar sus uniformes raídos, sus botas casi deshechas, sus cascos desgastados .
Abramos el diálogo sobre esos desvencijados camiones que usan, y que son desecho de alguna ciudad de los Estados Unidos, que llegan aquí como donación y que con una mano de pintura los hacemos pasar como nuevos. ( Y hasta ceremonia y “banderazo” de arranque les damos)
Hablemos de las vetustas instalaciones en las que permanecen en guardia en espera de un un llamado. De volver a activar estaciones periféricas para evitar largos traslados.
¿Por que no hablamos mejor del “famoso peso” agregado en el recibo del servicio de agua y su nada claro destino ?
¿Por que no nos proponemos evitar lo vergonzoso que es ver cada diciembre, en las calles nuestros bomberos con su bota en la mano, pidiendo un apoyo para su aguinaldo?
¿Por que no formalizar y hacer obligatorio que las maquiladoras y empresas den facilidades a los bomberos para ingresar a controlar un fuego inicial y no cuando ya está extendido y el peligro es mayor?
Estos son apenas algunas de las cosas que pueden cambiar y hacerles más fácil el oficio a esas personas que sin conocernos, dan las vidas por nosotros.
Sería verdaderamente extraordinario que en esta ocasión, y tras la tragedia, el alcalde de Matamoros y su Cabildo , quieran pasar a la historia, y que de inmediato, por ejemplo, en la sesión solemne de Cabildo del día 28, en el 200 aniversario de la ciudad, se anuncie de manera contundente y sobre todo verdadera, una transformación integral del departamento de bomberos.
¿Sería mucho pedir que sea Matamoros la primera ciudad en el estado y en el país , en cambiar radicalmente el trato gubernamental a los bomberos?
El ayuntamiento de Matamoros está ante una oportunidad histórica. Tómenla.
Honrar la memoria de los bomberos caídos no debería limitarse a palabras, discursos y homenajes. Honrar su memoria, exige revisar condiciones laborales, presupuestos, seguros, capacitación, equipo. Todo el apoyo para los que se quedan, es el mejor de los homenajes.
Porque cuando salvar vidas implica jugarse la propia sin respaldo alguno, el incendio no está solo en las calles y en las maquiladoras: Está en las instituciones.








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