Locuras Cuerdas ·Tamaulipas: unos cabalgan y otros disparan desde Texas. Por Jorge Chávez Mijares.
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Tamaulipas: unos cabalgan y otros disparan desde Texas.
Por Jorge Chávez Mijares.

Querido lector, cuentan que en las viejas guerras había un momento particularmente inquietante, aquel en que todavía nadie había disparado formalmente, pero todos estaban acomodando los cañones. Los soldados limpiaban los fusiles, los generales desplegaban los mapas y hasta los caballos, animales bastante más sensatos que los políticos, parecían presentir que pronto alguien cometería una estupidez. Algo parecido comienza a ocurrir en Tamaulipas. Las elecciones todavía no llegan, pero la guerra política parece haber decidido adelantarse. De un lado está el Movimiento de la 4T, Morena y el gobernador Américo Villarreal Anaya. Del otro aparece nuevamente Cabeza de Vaca, quien desde Texas ha decidido que la distancia geográfica no necesariamente significa distancia política y mucho menos silencio. Y entre ambos bandos empiezan a zumbar las balas retóricas.
El primer cañonazo de esta nueva escaramuza llegó desde una pantalla nacional. N+ difundió un reportaje en el que aseguró que agencias estadounidenses habían abierto expedientes relacionados con Rubén Rocha Moya y Américo Villarreal por presunto lavado de dinero y financiamiento de campañas proveniente de organizaciones criminales. El trabajo presentó declaraciones atribuidas a Jocelyn Hernández Jiménez y sostuvo que existían testimonios y grabaciones incorporados a investigaciones en Estados Unidos. La acusación es demasiado grave como para tratarla con ligereza y demasiado grave también como para convertirla automáticamente en sentencia. Porque una cosa es un reportaje periodístico, otra una investigación oficial, otra una acusación formal y otra, muy distinta, una sentencia. Confundirlas puede resultar políticamente rentable, pero periodísticamente sería una temeridad.
Horas después apareció otro frente. Azucena Uresti entrevistó a Humberto Prieto, presidente del Congreso de Tamaulipas, quien no utilizó precisamente lenguaje franciscano para referirse a Cabeza de Vaca. Lo llamó prófugo, habló de órdenes de aprehensión, lavado de dinero y operaciones con recursos de procedencia ilícita y sostuvo que durante su gobierno existió sometimiento hacia opositores políticos. Pero ocurrió algo interesante. Uresti le recordó que las exigencias de justicia tendrían que aplicarse con idéntica energía cuando los señalados pertenecieran a Morena. Prieto respondió que cualquier persona que hubiese cometido algún presunto delito debía enfrentar el procedimiento correspondiente. Y ahí, sesudo lector, aparece una de esas pequeñas frases que conviene guardar en la linotipia. La justicia solamente es justicia cuando alcanza también a los amigos.
Después respondió el gobernador. Américo Villarreal rechazó categóricamente las acusaciones de N+, afirmó que carecen de pruebas verificables, recordó que Jocelyn Hernández había denunciado anteriormente que sus palabras fueron manipuladas y aseguró no haber recibido notificación, citatorio o comunicación oficial de autoridad mexicana o estadounidense relacionada con alguna investigación penal. Finalmente solicitó formalmente derecho de réplica. Hasta aquí tenemos acusaciones y negaciones. Y precisamente por eso las pruebas serán las únicas capaces de separar el ruido de los hechos.
Pero entonces apareció Cabeza de Vaca. Y apareció con ganas. Desde Estados Unidos concedió una larga entrevista a Azucena Uresti en la que habló de persecución política, huachicol fiscal, narcoterrorismo, investigaciones estadounidenses, Morena, Américo Villarreal, Rocha Moya, Mario Delgado, López Obrador, trabajos de inteligencia y hasta de sus aspiraciones presidenciales. Aseguró que existen evidencias y denuncias presentadas tanto en México como en Estados Unidos. Hay que reconocerle algo, Cabeza de Vaca conoce perfectamente el arte de la ofensiva. El problema es que para algunos tamaulipecos la memoria todavía funciona. Escucharlo presentarse como defensor de la justicia, víctima del abuso del poder y paladín de las libertades produce una de esas paradojas que Dostoyevski habría disfrutado enormemente. Porque quienes vivimos periodísticamente su sexenio recordamos un Tamaulipas donde sus adversarios denunciaron persecución y donde algunos opositores terminaron fuera del Estado por miedo a este "adalid de la justicia y las libertades".
No significa que las acusaciones actuales contra Cabeza de Vaca sean verdaderas por el simple hecho de existir. Tampoco significa que carezca del derecho elemental a defenderse. Significa algo mucho más sencillo: quien reclama hoy garantías democráticas debe aceptar que su propia conducta en el poder también sea sometida al juicio de la memoria. Y ahí debo abrir un pequeño cajón personal. Cuando terminó aquel sexenio, el 1 de octubre de 2022, mi columna Locuras Cuerdas apareció en El Bravo con un título: “Finalmente terminó.” Debajo no escribí análisis, balances ni largas digresiones vulgares y pueriles. Solamente puse: UFF. Y abajo: “El tiempo habló.”
No fue una ocurrencia retrospectiva. Fue lo que escribí cuando Cabeza de Vaca todavía acababa de abandonar el poder. Por eso mi crítica a su actual transformación discursiva en adalid democrático no nació esta semana. Tiene hemeroteca. Pero tampoco aquel UFF puede convertirse ahora en un cheque en blanco para Morena. Sería intelectualmente tramposo utilizar el pasado de Cabeza de Vaca para olvidarnos de los errores de la 4T hoy. Las acusaciones contra Morena deben esclarecerse exactamente con el mismo criterio que las acusaciones contra su antecesor, documentos, expedientes, pruebas y autoridades competentes.
Ni la antipatía condena. Ni la simpatía absuelve. Mientras las entrevistas iban y venían, el sábado ocurrió en Ciudad Victoria una escena que parecía escrita expresamente para esta columna. La Cabalgata de la Unidad. Más de dos mil cabalgantes recorrieron la capital tamaulipeca acompañando al gobernador. Ahí estuvieron alcaldes, legisladores, funcionarios y aliados políticos. En apariencia eran caballos. En política eran otra cosa. Porque las fotografías de unidad también hablan. Mientras desde Texas Cabeza de Vaca elevaba el calibre de sus acusaciones contra Américo Villarreal, en Ciudad Victoria el gobernador mostraba músculo político. Américo no está solo. Y quizá por eso aquella cabalgata fue mucho más interesante por el calendario que por el recorrido.
Las elecciones se acercan. Cabeza de Vaca necesita recuperar territorio político y ha encontrado en la confrontación con Morena una plataforma formidable. Morena, mientras tanto, entiende perfectamente que el exgobernador intentará convertir cada denuncia, cada expediente estadounidense, cada versión sobre visas y cada investigación sobre huachicol fiscal en munición electoral. La 4T ha comenzado a defenderse. ¿Está esa defensa perfectamente articulada? No estoy seguro. Humberto Prieto salió al combate frontal. Américo Villarreal eligió la réplica institucional. Los aliados políticos cerraron filas durante la cabalgata. Tres estilos distintos para un mismo mensaje.
Y del otro lado Cabeza de Vaca parece dispuesto a convertir Texas en una peculiar trinchera política desde donde pretende incluso construir una candidatura presidencial mientras reconoce que, por ahora, regresar a México podría significar su detención. Cuando Azucena Uresti le preguntó directamente si vendría, terminó respondiendo:
—¡No! Pues imagínate.
La escena tiene algo de realismo mágico fronterizo. Un hombre que quiere gobernar México desde un país al que asegura haberse refugiado porque regresar al suyo podría llevarlo ante un juez. ¿Pero cuál es su país? Pero no nos distraigamos con el personaje. El verdadero asunto es Tamaulipas. Lo ocurrido estos días permite inferir que la batalla electoral que viene será particularmente agresiva. Habrá denuncias, filtraciones, videos, expedientes, entrevistas nacionales, acusaciones estadounidenses, campañas digitales y seguramente ese viejo animal de la política mexicana que jamás termina de extinguirse, el fuego amigo.
Querido y dilecto lector, por eso la obligación periodística puede ser incomoda. Cuando Morena acuse: presenten las pruebas. Cuando Cabeza de Vaca acuse: presente las pruebas. Cuando acusen al Gobernador: presenten las pruebas. Porque algo me dice que en Tamaulipas los caballos apenas comenzaron a moverse. Unos cabalgan alrededor del gobernador, otro dispara palabras desde Texas. Conforme avance el calendario podremos descubrir quién trae pruebas en las alforjas y quién solamente viene levantando polvo. Hasta ahora, mucho ruido y pocas nueces.
El tiempo hablará.




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