EL TITANIC, EL TITÁN Y LA INDUSTRIA DE LA AUTOAYUDA.
- locurascuerdas1
- 26 jun 2023
- 4 Min. de lectura
EL TITANIC, EL TITÁN Y LA INDUSTRIA DE LA AUTOAYUDA
A Vanche por la idea y porque se le extraña mucho.

En días reciente un incidente, que a la postre resultó fatal, atrapó el interés y la atención del mundo entero. El sumergible Titan de la empresa OceanGate perdió comunicación con su base exterior y posteriormente implosionó; con la terrible consecuencia de la muerte de las cinco personas que realizaban la expedición a los restos del celebérrimo naufragio del barco RMS Titanic.
Es muy conocida, aunque no probada, la expresión del capitán Smith afirmando que el Titanic era insumergible: “A este barco no lo hunde ni Dios”. Lo que sí se puede probar ya que hay registros, es que el capitán desoyó al menos 6 advertencias en las que le pidieron que disminuyera la velocidad ante la presencia de icebergs. El capitán Smith pecó de soberbia y actuó de una manera negligente.
Son increíbles las similitudes de ambas tragedia quizá eso fue lo que hizo que en todo el planeta se siguiera minuto a minuto el desarrollo de la desaparición del Titán. De nuevo el exceso de confianza, las ganas de romper paradigmas, la poca capacidad de escucha ante las repetidas señales de alerta.
Para ponernos en contexto sobre la magnitud de la negligencia, la falta de previsión y la ciega soberbia le comparto el intercambio de correos electrónicos entre el CEO de OceanGate, muerto en la tragedia, y el especialista en inmersión profunda Rob McCallum:
El experto le dice al CEO en marzo del 2018:
«Creo que potencialmente te estás colocando a ti y a tus clientes en una dinámica peligrosa». En tu carrera hacia EL Titanic, se está reflejando esa famosa expresión: el Titanic es insumergible'».
A lo que Rush propietario de OceanGate le contesta:
«Hemos escuchado los gritos infundados de ‘vas a matar a alguien’ con demasiada frecuencia. Tomo esto como un grave insulto personal».
El experto insistió pidiéndole desesperadamente que más allá de su espíritu innovador fuera cauteloso:
«Hasta que un sumergible sea clasificado, puesto a prueba y comprobado, no debe usarse para operaciones comerciales de buceo profundo. Te imploro que tengas mucho cuidado en tus pruebas y ensayos en el mar y que seas muy, muy conservador. Por mucho que aprecie el espíritu empresarial y la innovación, potencialmente estás poniendo en riesgo a toda una industria».
¡Simplemente aterrador!
A qué se refiere el experto McCallum cuando señala: más allá de tu espíritu empresarial….
Ahora le explico querido lector.
Probablemente la principal enseñanza del falso “emprendedurismo”, millonaria industria del Autoayuda (Libros, seminarios, conferencias), es hacer creer que basta desear una cosa con profunda convicción para que esta suceda. Frases como: no te detengas, no permitas que nadie te detenga, que nadie te diga que algo no es posible. Todas las respuestas de Rush y su actitud en las innumerables entrevistas apuntan a que era hijo de esa cultura del falso emprendedor, como alguien que es su propia y única medidaRush declara, en una entrevista, que quiere ser recordado como alguien que rompió las reglas y que su espíritu innovador, molestaba a la industria de la navegación submarina por envidia, me dijeron muchas veces que no debería mezclar Titanio y fibra de carbono y lo hice, ¡hay una regla para no hacerlo y lo hice!
El cineasta James Cameron que es también un experto en inmersión profunda declaró:
“uno de los aspectos más tristes de esto es lo prevenible que realmente fue. Ahora tenemos otro accidente que se basa, desafortunadamente, en los mismos principios de no prestar atención a las advertencias”.
Saque usted sus propias interpretaciones para este tipo de comportamiento.

En la cultura de los falsos emprendedores, Hay una frase que se repite como un mantra tomada de Alba Edison y tergiversada para ser aplicada a toda situación y a todo emprendedor, haga las cosas bien o no:
«No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos»
La realidad es que si se va por al camino incorrecto nunca se llegará, ni en mil veces ni en un millón, por más que se desee con profunda convicción, muchas veces hay que oír consejos para poder llegar.
Digo falsos emprendedores porque los hay verdaderos; son aquellos que planean, que saben escuchar, que ejecutan, que arriesgan razonablemente capital pero no vidas, aquellos que entienden que la realidad es aún más importante que la certeza de la convicción subjetiva por muy profunda que esta sea.
Elizabeth Holmes, otra hija de la cultura del falso «emprendedurismo», tuvo una idea, la llamaron la nueva Steve Jobs, creó una empresa de biotecnología y toda una parafernalia externa, su vestimenta de emprendedora, su tono de voz de emprendedora, con su seguridad basada en solo un sueño se convenció a sí misma y a medio mundo que le confió su capital, – “desde niña supe que cambiaría el mundo”– repetía. Pero no hizo nada, solo soñó y sobre esos endebles cimientos levantó una empresa (Theranos) de 9 billones a base de humo y de la “certeza” de que tras mil fallas vendría el acierto.
No todo es así, hace falta ciencia, mucha ciencia, no solo paciencia, hace falta arrojo, pero también humildad para reconocer lo que no se sabe. No todo se consigue con convicción, ni como dicen los gurúes de la autoayuda con creérsela uno mismo y con imaginar cosas chin…
Hoy Elizabet Holmes no tiene empresa, ni capital, ni libertad, está en la cárcel.
Probablemente la razón de la crisis de nuestro tiempo es, fundamentalmente, una crisis de autoridad, en buena medida impulsada por los mercaderes de la autoayuda que se cuelan por todas partes, universidades, centros de investigación, y crean paradigmas falsos sin sustento en la realidad. Uno lo es todo, nada nos detiene, ni la biología, ni las leyes de la naturaleza, el límite es el cielo o el fondo del mar según se ve en este caso.
Hay, sin duda, una lección sobre la naturaleza humana y su comportamiento en este triste episodio de Titán y la muerte que pudo ser evitada de 5 personas.
Cada uno saque sus conclusiones. Yo aquí le dejo las mías.
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